Sí, he caído en la tendencia que marca la moda. No soy para nada partidario de los best seller, de hecho prefiero una película normalica (incluso una serie de mediana calidad de esas de cualquier canal de televisión) a casi la mayoría de los best sellers que se publican. Bien es cierto que de vez en cuando llega algún best seller que está medianamente bien escrito y que contiene todos ingredientes que terminan atrapando al lector. Ese es el caso de este libro.
No voy a contar nada de la novela de Larsson porque ya se ha dicho absolutamente todo de ella. Tan sólo decir que empecé a leerla con mucha desconfianza, que me fui enganchando con bastante rapidez y que estoy deseando continuar con la saga. Lo mejor: los personajes y la acción bien dirigida. Lo peor: memorizar los nombres de los personajes y que todo el mundo habla de la puñetera novela (lo que conlleva que surjan "lectores del año" por todos los rincones).
Me da miedo el resultado que haya podido tener la adaptación de la película, sin embargo estoy deseando ir a verla más que nada porque me apetece ver cómo se las han ingeniado para elegir y caracterizar a Lisbeth Salander (y, ¿por qué no decirlo?, para verla al desnudo en pantalla grande).
En fin, una estrategia comercial perfecta, una escritura con los ingredientes adecuados que derivan en un éxito rotundo. La pena es que el autor muriera antes de ver el triunfo de su obra.
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lunes, 17 de agosto de 2009
lunes, 10 de agosto de 2009
Decidme cómo es un árbol, Marcos Ana
Hoy voy a escribir de un libro que terminé de leer hace unos meses pero que la intensa actividad veraniega me ha impedido reflexionar sobre él en voz alta. Se trata de una autobiografía. Hace poco os decía que no era muy amigo de las biografías pero que con la de Zabalza había hecho una excepción por nacer de la mano firme del profesor Emilio Majuelo, pues bien, todavía soy menos partidario de las autobiografías, sin embargo vuelvo a hacer una excepción para hablar del excelente libro autobiográfico del poeta incisivo y sincero que es Marcos Ana.
He de reconocer que no he leído a Marcos Ana desde hace mucho tiempo, fue un descubrimiento relativamente reciente. La primera vez que escuché su nombre fue relacionado con los versos finales de una canción de Extremoduro, más tarde el Drogas me habló de alguno de sus poemas y el gusanillo de la curiosidad me llevó a buscar información por internet lo que me supusó encontrarme con una persona admirable y cuya calidad humana debería ser ejemplo a seguir. Conseguí alguno de sus libros en la biblioteca y me enamoré de esa poesía carcelaria que decía tanto para tantas personas. Después silencio. Su nombre apareció de nuevo en mi cabeza cuando leí en una revista literaria un artículo que hablaba sobre la reciente publicación de sus memorias. Unos días después, en una de mis visitas a Madrid para compartir la vida con mi gran amigo Luter, pude adquirir el libro que se plantó ante mí como una aparición. Soy de los que piensa que el libro como continente (tipo de papel, encuadernado, tamaña de letra, tipografía…), así como la forma en que éste llega a nuestras manos, es trascendental para la asimilación total de la obra, así como para relativizar la influencia final en el lector. En esta ocasión fue el medio que tuvo el libro para llegar hasta mí lo que trasciende a todos los niveles (por otra parte decir que la edición no es nada del otro mundo y tira más bien al aprobado justillo). Yo, que soy un chico de un pueblo zaragozano que todavía se sorprende con facilidad con alguna de esas sorpresas que el veloz mundo moderno a convertido en comunes para muchos, me quedé de piedra al descubrir en la profunda y confusa noche madrileña una librería completamente abierta y llena de vida, rodeada de bares y de gentes, por supuesto, entré. Nunca antes había pisado una librería bien pasada la media noche, con más de un trago en el cuerpo y con la sensación de estar descubriendo algo que todos desconocen. Entré con la intención de sólo dar una vuelta sin comprar nada, apenas llevaba dinero encima y quedaba mucho por beber (…digo… vivir), pero en el mostrador central, mirándome fijamente a los ojos, se encontraba Marcos Ana y la historia de su vida. Increíble. Por supuesto, rebusqué en mi bolsillo, encontré el dinero necesario (bueno, a decir verdad me faltaban cincuenta céntimos pero me arreglé para convencer al librero de que me lo vendiese aunque me faltase dinero).
Sé perfectamente que llevo un buen rato escribiendo y aún no he dicho absolutamente nada del libro del gran Marcos Ana, lo mejor es leerlo, eso es todo lo que puedo decir. Una vida plagada de vivencias, de cárceles y de lucha contra una dictadura que lo abarcaba todo.
Os recomiendo su lectura por todo lo que significó su lucha y por todo lo que valen sus letras.
Corred a comprarlo, ya tardais.
He de reconocer que no he leído a Marcos Ana desde hace mucho tiempo, fue un descubrimiento relativamente reciente. La primera vez que escuché su nombre fue relacionado con los versos finales de una canción de Extremoduro, más tarde el Drogas me habló de alguno de sus poemas y el gusanillo de la curiosidad me llevó a buscar información por internet lo que me supusó encontrarme con una persona admirable y cuya calidad humana debería ser ejemplo a seguir. Conseguí alguno de sus libros en la biblioteca y me enamoré de esa poesía carcelaria que decía tanto para tantas personas. Después silencio. Su nombre apareció de nuevo en mi cabeza cuando leí en una revista literaria un artículo que hablaba sobre la reciente publicación de sus memorias. Unos días después, en una de mis visitas a Madrid para compartir la vida con mi gran amigo Luter, pude adquirir el libro que se plantó ante mí como una aparición. Soy de los que piensa que el libro como continente (tipo de papel, encuadernado, tamaña de letra, tipografía…), así como la forma en que éste llega a nuestras manos, es trascendental para la asimilación total de la obra, así como para relativizar la influencia final en el lector. En esta ocasión fue el medio que tuvo el libro para llegar hasta mí lo que trasciende a todos los niveles (por otra parte decir que la edición no es nada del otro mundo y tira más bien al aprobado justillo). Yo, que soy un chico de un pueblo zaragozano que todavía se sorprende con facilidad con alguna de esas sorpresas que el veloz mundo moderno a convertido en comunes para muchos, me quedé de piedra al descubrir en la profunda y confusa noche madrileña una librería completamente abierta y llena de vida, rodeada de bares y de gentes, por supuesto, entré. Nunca antes había pisado una librería bien pasada la media noche, con más de un trago en el cuerpo y con la sensación de estar descubriendo algo que todos desconocen. Entré con la intención de sólo dar una vuelta sin comprar nada, apenas llevaba dinero encima y quedaba mucho por beber (…digo… vivir), pero en el mostrador central, mirándome fijamente a los ojos, se encontraba Marcos Ana y la historia de su vida. Increíble. Por supuesto, rebusqué en mi bolsillo, encontré el dinero necesario (bueno, a decir verdad me faltaban cincuenta céntimos pero me arreglé para convencer al librero de que me lo vendiese aunque me faltase dinero).
Sé perfectamente que llevo un buen rato escribiendo y aún no he dicho absolutamente nada del libro del gran Marcos Ana, lo mejor es leerlo, eso es todo lo que puedo decir. Una vida plagada de vivencias, de cárceles y de lucha contra una dictadura que lo abarcaba todo.
Os recomiendo su lectura por todo lo que significó su lucha y por todo lo que valen sus letras.
Corred a comprarlo, ya tardais.
jueves, 4 de junio de 2009
"La montaña mágica", de Thomas Mann
Impresionante, imprescindible. Es lo primero que me viene a la cabeza al ponerme a escribir sobre este libro. Es una de esas obras que llevaba tiempo esperándome pero que todavía no me había mirado directamente a los ojos, el último mes he estado bajo los efectos de su hechizo. La montaña mágica es una de esas obras cargadas de todo y que consiguen remover algo en tu interior para siempre.
¿De qué habla el libro? De todo. Sí, si. Cualquier conversación que he mantenido durante este tiempo de lectura me llevaba una y otra vez al voluminoso libro de Thomas Mann.
Cargado de filosofía a lo largo y ancho de sus páginas, no deja de ser un emocionante de relato con el tiempo como protagonista principal. El tiempo está presente en cada uno de las páginas, su rapidez o su lentitud, y, sobre todo, ese invisible paréntesis que teje alrededor de la vida de los enfermos del sanatorio.
El erotismo cargado de prohibición late en buena parte del libro, juega con la homosexualidad y tutea a la muerte como una forma de romance más. Pero mi parte preferida es aquella en la que la filosofía emerge con mayúsculas, aquella en la que Nietzsche aparece majestuoso y sincero. Me refiero al enfrentamiento entre humanismo y un nihilismo de corte prefascista, o sea, a las enriquecedoras luchas dialectales entre Settembrini y Naphta, un masón y un jesuita, dos formas de entender el mundo y la vida.
Hans Castorp podría ser cualquier europeo de principios de siglo XX, cualquier ciudadano que no puede ver las vicisitudes de un mundo que se resquebraja, cualquier segundo tildado de insignificancia en un mar de hechos de importancia suma y universal.
Cerca de mil páginas que recogen toda la abundancia del pensamiento occidental en el mundo contemporáneo y que desembocan en la guerra como causa y consecuencia de la vida. La paradoja y realidad de un siglo XX impregnado de sangre que en la novela de Thomas Mann no hace sino comenzar.
Lectura obligatoria para aquellos que no tengan miedo a la realidad.
¿De qué habla el libro? De todo. Sí, si. Cualquier conversación que he mantenido durante este tiempo de lectura me llevaba una y otra vez al voluminoso libro de Thomas Mann.
Cargado de filosofía a lo largo y ancho de sus páginas, no deja de ser un emocionante de relato con el tiempo como protagonista principal. El tiempo está presente en cada uno de las páginas, su rapidez o su lentitud, y, sobre todo, ese invisible paréntesis que teje alrededor de la vida de los enfermos del sanatorio.
El erotismo cargado de prohibición late en buena parte del libro, juega con la homosexualidad y tutea a la muerte como una forma de romance más. Pero mi parte preferida es aquella en la que la filosofía emerge con mayúsculas, aquella en la que Nietzsche aparece majestuoso y sincero. Me refiero al enfrentamiento entre humanismo y un nihilismo de corte prefascista, o sea, a las enriquecedoras luchas dialectales entre Settembrini y Naphta, un masón y un jesuita, dos formas de entender el mundo y la vida.
Hans Castorp podría ser cualquier europeo de principios de siglo XX, cualquier ciudadano que no puede ver las vicisitudes de un mundo que se resquebraja, cualquier segundo tildado de insignificancia en un mar de hechos de importancia suma y universal.
Cerca de mil páginas que recogen toda la abundancia del pensamiento occidental en el mundo contemporáneo y que desembocan en la guerra como causa y consecuencia de la vida. La paradoja y realidad de un siglo XX impregnado de sangre que en la novela de Thomas Mann no hace sino comenzar.
Lectura obligatoria para aquellos que no tengan miedo a la realidad.
miércoles, 1 de abril de 2009
La generación del sacrificio. Ricardo Zabalza, 1898 - 1940
Llevaba esperando coger este libro desde hacia un par de meses, justo el tiempo que ha transcurrido desde que me llegó de manos de su propio autor el historiador Emilio Majuelo. Comenzaré hablando de él.
Emilio es una de esas personas que gusta conocer, un tipo afable y sencillo con de conversación fácil y culta a un mismo tiempo. Yo, que soy muy reacio a los círculos universitarios porque veo mucho carroñero y pocas personas, de vez en cuando me llevo alguna agradable sorpresa al conocer a profesores universitarios de la talla de Emilio. Y os cuento todo esto porque las injusticias me cabrean y me jode que el mundo esté lleno de hipócritas, resulta que Emilio Majuelo publica un libro exquisito que habla de la vida de Ricardo Zabalza, dirigente de UGT y socialista ejemplar, se concreta una fecha para presentarlo en la sede de UGT de Madrid y unos días antes (con toda la familia de Ricardo Zabalza movilizada, algunos incluso con billetes comprados para viajar en avión desde el extranjero) la propia UGT toma la peculiar decisión de suspender el acto. ¿Por qué? Si se lee el libro con detenimiento no se puede llegar a entender ya que no sólo se hace justicia a Ricardo Zabalza y todo su entorno sino que no se pone en duda ninguno de los "ideales socialistas" ni se ataca a la organización ni nada por el estilo. ¿Por qué? Me vuelvo a hacer la misma pregunta y sigo sin encontrar una respuesta lógica. ¿Tendrá algo que ver el libro que publicó Majuelo sobre el sindicato LAB?, ¿serán los de la UGT capaces de ejercer de tribunal de la Inquisición y se planteen tildar de hereje a un historiador de la valía, la trayectoria y el reconocimiento de Majuelo? Increíble. Cosas como estas son las que nos convierten en un país de telenovela.
Al libro. Todo socialista debería leérselo de principio a fin, no sólo eso, debería aprenderse de memoria párrafos enteros, subrayar capítulos y, sobre todo, encuadrarse la carta que Zabalza le escribe a su hijo Abel momentos antes de ser fusilado (ese debería ser el ideario socialista que no debería perderse en ningún momento).
Todo el libro me entusiasma. Desde el acertado título que engloba a todas las personas que le rodearon en vida hasta la forma de escribir una historia que permanecía viva dentro de la propia historia. Porque este libro no es una biografía, no, es mucho más que eso, es un ejercicio de submarinismo en el que primero se bucea en el propio yo del biografiado para sacar a relucir las múltiples historias que protagonizaron las personas que vivieron aquellos duros años en el entorno de Zabalza.
Emilio Majuelo ha conseguido dibujar un panorama realista de la época y, al mismo tiempo, cercano, que casi se puede tocar. Conforme iba leyendo iba encontrándome posibles novelas, en cada página, en cada capítulo.
En definitiva, un libro apasionante de lectura entretenida. Un trabajo poco habitual y que, posiblemente por ese motivo, se hace intensamente necesario.
Le transmitiré mi enhorabuena a Emilio y le pediré que me consiga uno de sus libros del LAB, ardo en deseos de leerlo.
Emilio es una de esas personas que gusta conocer, un tipo afable y sencillo con de conversación fácil y culta a un mismo tiempo. Yo, que soy muy reacio a los círculos universitarios porque veo mucho carroñero y pocas personas, de vez en cuando me llevo alguna agradable sorpresa al conocer a profesores universitarios de la talla de Emilio. Y os cuento todo esto porque las injusticias me cabrean y me jode que el mundo esté lleno de hipócritas, resulta que Emilio Majuelo publica un libro exquisito que habla de la vida de Ricardo Zabalza, dirigente de UGT y socialista ejemplar, se concreta una fecha para presentarlo en la sede de UGT de Madrid y unos días antes (con toda la familia de Ricardo Zabalza movilizada, algunos incluso con billetes comprados para viajar en avión desde el extranjero) la propia UGT toma la peculiar decisión de suspender el acto. ¿Por qué? Si se lee el libro con detenimiento no se puede llegar a entender ya que no sólo se hace justicia a Ricardo Zabalza y todo su entorno sino que no se pone en duda ninguno de los "ideales socialistas" ni se ataca a la organización ni nada por el estilo. ¿Por qué? Me vuelvo a hacer la misma pregunta y sigo sin encontrar una respuesta lógica. ¿Tendrá algo que ver el libro que publicó Majuelo sobre el sindicato LAB?, ¿serán los de la UGT capaces de ejercer de tribunal de la Inquisición y se planteen tildar de hereje a un historiador de la valía, la trayectoria y el reconocimiento de Majuelo? Increíble. Cosas como estas son las que nos convierten en un país de telenovela.
Al libro. Todo socialista debería leérselo de principio a fin, no sólo eso, debería aprenderse de memoria párrafos enteros, subrayar capítulos y, sobre todo, encuadrarse la carta que Zabalza le escribe a su hijo Abel momentos antes de ser fusilado (ese debería ser el ideario socialista que no debería perderse en ningún momento).
Todo el libro me entusiasma. Desde el acertado título que engloba a todas las personas que le rodearon en vida hasta la forma de escribir una historia que permanecía viva dentro de la propia historia. Porque este libro no es una biografía, no, es mucho más que eso, es un ejercicio de submarinismo en el que primero se bucea en el propio yo del biografiado para sacar a relucir las múltiples historias que protagonizaron las personas que vivieron aquellos duros años en el entorno de Zabalza.
Emilio Majuelo ha conseguido dibujar un panorama realista de la época y, al mismo tiempo, cercano, que casi se puede tocar. Conforme iba leyendo iba encontrándome posibles novelas, en cada página, en cada capítulo.
En definitiva, un libro apasionante de lectura entretenida. Un trabajo poco habitual y que, posiblemente por ese motivo, se hace intensamente necesario.
Le transmitiré mi enhorabuena a Emilio y le pediré que me consiga uno de sus libros del LAB, ardo en deseos de leerlo.
miércoles, 25 de febrero de 2009
Historia de una maestra
Ayer por la noche terminé de leerme "Historia de una maestra" de Josefina Aldecoa. Un amigo, Mariano Gil (cantante de Tako), me comentaba en cierta ocasión que en un directo lo importante es empezar y terminar la canción bien que lo de en medio casi nadie lo apreciaba. Cierto es que lo decía con ironía pero dicha afirmación encerraba parte de una verdad muchas veces comprobada por los músicos. En una novela en cambio no sucede lo mismo y si empiezas y acabas muy bien, pero lo de en medio no esté a la altura corres el riesgo de aburrir al lector. Esto es un poco lo que le ocurre a esta novela. Aburrir no aburre pero no aporta nada nuevo. Es una novela de entretenimiento cuyos mayores logros son tener un prometedor comienzo y un final que consigue dejarte con los sentimientos a flor de piel.
Hay algunos pasajes que la autora los sujeta con alfileres y otros por los que directamente decide no pasar.
A mí me ha entretenido, pero sólo eso. Lástima que un tema con tanta miga como es el de los maestros durante la II República y su posterior persecución haya quedado tan poco plasmado. De todas formas si os apetece pasar un buen rato leyendo sin excesivas pretensiones, esta puede ser una novela mejor que muchas otras.
Hay algunos pasajes que la autora los sujeta con alfileres y otros por los que directamente decide no pasar.
A mí me ha entretenido, pero sólo eso. Lástima que un tema con tanta miga como es el de los maestros durante la II República y su posterior persecución haya quedado tan poco plasmado. De todas formas si os apetece pasar un buen rato leyendo sin excesivas pretensiones, esta puede ser una novela mejor que muchas otras.
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